Crónicas

Harta

Jamás pensé decir que estoy harta de lo que más me apasiona. ¿Cómo es posible que ambas cosas convivan?

Agata Lučić | lucic.agata

Por Némesis Mora | nemesismora

Me estoy hartando. Hartando del periodismo. Del performance constante. De la explotación disfrazada de oportunidad. De la escritura rápida y llana. De la falsa urgencia. De lo que sí es urgente y no se mira. De las oportunidades repartidas entre los mismos. De los networkings infinitos donde termino hablando, casi arrastrada, con gente que ni me interesa ni volveré a ver jamás (por suerte). De aceptar trabajos que no pagan nada y te drenan todo. De habitar espacios donde me dan el rol de cuidadora emocional en piloto automático. De sentir que nunca paro de trabajar. De la eterna competencia entre “colegas”, sin importar la edad que tengan o el tema que cubran. De los periodistas que creen que la noticia gira en torno a ellos. Me parecen igual de egocéntricos que los que creían que la Tierra era el centro del universo. No es casualidad que a esa creencia anticuada se le llame geocéntrica.

Jamás pensé decir que estoy harta de lo que más me apasiona. ¿Cómo es posible que ambas cosas convivan? Y sí que conviven. Porque el problema no es del periodismo en sí, sino de algunos que lo ejercen. Mientras escribo esto, me siento igual de anticuada que Aristóteles cuando pensó que la Tierra era tan macaracachimba que todo daba vueltas alrededor de ella. Me siento como una vieja cascarrabias quejándose de lo nuevo. Pero este rant es más profundo que eso. Son casi 20 años en esta profesión, y sé que algo mejor es posible. Lo he visto. Lo he vivido. Y sé que a ese algo mejor, aún desconocido, me dirijo. Como lo hizo Copérnico o Galileo en su momento, cuando se les cagaron en la madre al egocentrismo astronómico. Lo único es que no soy Copérnico ni Galileo. Soy Némesis, la que puso el huevito para que Helena de Troya existiera. La que encendió la mecha de la Guerra de Troya. Que no se me olvide que soy Némesis y que tengo el poder para encender la siguiente guerra de un manoplazo.

Némesis Mora